Sujetos tecnológicos – sujetos sensitivos

Daniel Canogar. Fluctuaciones

Recorrer la última exposición de Daniel Canogar (Madrid, 1964) en la Sala Alcalá 31, me provocó, entre otras sensaciones, repensar la función del arte –si es que la tiene y si es que es transhistórica o por el contrario son muchas y concretas; poco después, me dieron ganas de releer a Ángel González García. Todo gira en torno a algo tan honesto y en realidad tan complejo como que el arte nos hace libres y felices. A partir de aquí, podría hacer las objeciones y matizaciones que desee, no obstante, tras ese posible camino crítico volvería a la misma conclusión y regresaría con una idea fija: me interesa el arte que me invita a sentir, sensaciones placenteras o sensaciones dolorosas, aquel me hable de los demás, de mí misma, de nuestra condición, sin servir a nadie, sin tanta ideología. La sensualidad en el arte está desvirtuada y este ojo carnal al que me refiero también tiene mucho de filosófico.

Asimismo, González fue un gran reivindicador del oficio del arte, de la importancia del ejercicio artístico entendido como el conocimiento exhaustivo y el trabajo excepcional de la materia. En este sentido, podría decirse que Canogar ha inventado una nueva artesanía que nos trae nuevas sensaciones y que, por encima de todo, es un artista. Las propias manos del creador revelan en el seductor baile de Plexus (2016) el viejo conflicto entre la creación artesanal, manual, y la creación industrial, tecnológica o digital que, sin embargo, en su trabajo se resuelve de forma magistral al crear una experiencia que armoniza dentro de nosotros lo tecnológico y lo sensitivo.

Fluctuaciones, oscilaciones, movimientos, todo fluye sin parar y a un ritmo que cuesta seguir. No es ninguna novedad, pero el gran archivo virtual, flotante e ilusorio, junto con sus siempre renovables accesorios –extensiones de nosotros mismos–, nos revela de forma espantosa nuestras limitaciones: nuestro destino. El arte perpetúa y se ha empeñado en combatir a la muerte. La memoria y el archivo, el desecho y su resurrección, se han transformado en belleza voluble con Sikka Ingentium (2017): una gran instalación que ya se presentó en el pasado ARCO y que ahora es realmente accesible a todos en una exposición gratuita en Madrid: 2.400 DVD rescatados sobre los que se proyectan sus propios fragmentos componiendo un maravilloso mosaico visual, auditivo y sensorial en el que cuesta no sentirse involucrado, entre rostros que te interpelan, colores que te persiguen y brillos que te seducen.

Experimentar las obras, ser parte de ellas, identificarte. Sutiles formas fantasmales llamadas desde una aleatoria historia del cine –la que el artista ha encontrado en mercadillos, en videoclubs que hemos perdido–, en la que se incluyen desde maravillosas películas hasta auténticas bazofias hollywoodienses –todo cabe, todo vale, el archivo de la hiperconectividad solo selecciona si piensas en consumir.

Lo cierto es que hay muchos cadáveres tecnológicos que reviven en esta muestra, como lo hacen los incluidos bajo el título de Small Data (2014). Calculadoras, teléfonos móviles, teclados, discos duros…todos ellos obsoletos y a los que el artista, a través de proyecciones cenitales y desde una nostalgia afectuosa, les da una nueva vida creando ingeniosas animaciones que nos recuerdan las funciones que tenían, rememorando cómo los usábamos, haciéndonos sonreír al pensar cómo éramos.

No hay duda de que a Canogar le interesan por igual forma y contenido, como demuestran sus obras más recientes, donde las pantallas flexibles de LEDs son curvadas, enroscadas o incluso destripadas para evidenciar su naturaleza, su complejidad y su fragilidad. Son nuevos juegos de luz, esos que tanto le han interesado al artista a lo largo de su carrera. Parecen misteriosas esculturas luminosas; yo veo nuestros cuerpos descarnados.

Las composiciones abstractas y de coloridas paletas que caracterizan algunos de los trabajos tienen extrañas procedencias. Algunas proceden del transitar por la vasta red, y de ese horror banalizado que caracteriza a plataformas como YouTube, en la que caben juntos y sin pelearse tutoriales absurdos de todo tipo, montajes malos de fanáticos de unicornios y atentados a la población siria; mientras que otras vienen de los índices con los que se manejan nuestras corruptas economías, visibilizados aquí a un velocidad que no permite entender nada, como en la ilusoria y artificial realidad, pero después metamorfoseados en colores con cierto aire de expresionismo alemán.

Todo aquello que uno puede encontrar en su quehacer diario irremediablemente salpicado por las nuevas tecnologías, es susceptible de ser dotado de cualidades estéticas y morales por medio del trabajo, bello y libre, de Canogar.

Exposición: Daniel Canogar. Fluctuaciones

Comisaria: Sabine Himmelsbach

Fechas: 29 de noviembre 2017 – 28 de enero 2018

Lugar: Sala Alcalá 31, Madrid

Organiza: Consejería de Cultura, Turismo y Deporte; Dirección General de Promoción Cutlural. Comunidad de Madrid

 

 

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