Mi obra busca el caos dentro de la simplicidad. Para mí el arte en todas sus vertientes es una mera herramienta que hace de doble espejo; por una parte, refleja una porción de la realidad en la que coexisto y por otra muestra única y exclusivamente mi punto de vista sobre ciertos temas.

Mi discurso intenta abarcar de una manera teatral todo lo que me preocupa, me alegra, me asfixia y me enerva. Vomitar, mediante el lenguaje fotográfico, todo tipo de emociones y esperar a ver como se auto-alimentan de los sentimientos que generan estas al público. En ocasiones, este discurso lleva fuertes referencias políticas y sociales, que funcionan como un grito de guerra imaginario. Otras veces, me centro en lo onírico, y la obra se convierte en una incógnita para el espectador, al que me gusta involucrar de una manera casi física.

Mi proceso para crear es complejo, pues tiene que nacer siempre de un concepto previo que me haga reflexionar y le de validez a la obra, ya que cuestiono la apariencia estética superficial de una imagen en contraposición con su significado. Mediante un lenguaje no hablado y conformado por tonalidades de color, intento la fusión de varios mundos aparentemente incompatibles con la imagen, como la literatura, la pintura y el cine. Todo ello culmina con un estilo un tanto marcado por la tristeza, pues yo me alimento de ella.

Yolanda García