Mi trabajo artístico parte de la perplejidad ante lo que consideramos una existencia posible, y el desconcierto de hacerla creíble y cotidiana. Elementos constantes son las representaciones de determinadas estancias como lugares de conflicto y desasosiego, así como la confrontación con el pasado, como búsqueda de acceso a una posible verdad. Las últimas series están vinculadas con la memoria cultural, la pérdida de la idea de Europa y la inmersión en una crisis marcada por la incertidumbre, la interculturalidad y las migraciones.

En las últimas series de Quintero, como El naufragio de Europa (2015) o Cenador para un jardín (2017-19), conviven pinturas, dibujos e impresiones digitales que surgen de apropiaciones y citas de imágenes que a lo largo de la historia han ofrecido un significado cultural y político de nuestro continente. Evocaciones de los principios fundacionales que han ido desvaneciéndose a lo largo del tiempo hasta alcanzar la deriva actual. Precisamente, para la segunda edición del Gabinete de Resistencia presenta una selección de la serie Cenador para un jardín, un trabajo que la artista presenta del siguiente modo:

Calais era el punto de partida para los jóvenes que realizaron el Grand Tour, recorriendo Europa hasta Venecia para conocer el origen de la cultura clásica. Ahora ha sido el fin de viaje para muchos migrantes que atravesaron el Mediterráneo para llegar a Europa. El campamento, denominado «La Jungla», es el motivo de algunas de estas obras.

Los campos de concentración alemanes también han sido un lugar de acogida estos últimos años para los refugiados generando gran controversia.

Estas imágenes imitan los registros de las ilustraciones de los jardines pintorescos, entre la descripción y una visión idílica del jardín como refugio. Con excepción del bufón, responde a un antiguo mapamundi de finales del siglo XVI, atribuído a una secta que cuestionaba con ironía la voluntad europea de cartografiar el mundo, desde una visión desacralizada y melancólica.

Sara Quintero