Estratos del tiempo, 2014

Lienzo Cambas con superficie resinada

El tiempo es el denominador común de mi trabajo y de mi trayectoria.

Los relatos de Rosa Muñoz se sitúan justamente en la pulsión de este complejo ejercicio: ficciones construidas y retazos salvados del pasado para no olvidar, para construir los futuros (nuevos) mitos. En todo caso, su método colorista de construir relatos y su discurso, múltiple, reflexivo, grave y otras veces divertido, no dejan indiferente a nadie. Se deberá a la pasión de Muñoz por la escenificación, o por su talento para la retórica, la elaborada puesta en escena fotográfica y el minucioso tratamiento de edición posterior. Cualidades éstas que ya estaban presentes desde su primer serie, Casas (1992-93), o en las siguientes El Bosque Habitado (2009-12) y Paisajes del futuro (2009-12), donde la obsesión por el concepto del tiempo pasa hacerse más grandilocuente y rotunda hasta evolucionar y madurar con la última, Estratos del tiempo(2014), serie a la que pertenece la pieza que presenta en el Gabinete de Resistencia.

Una suerte de oda al resto, a lo que sobra y que, en el mejor de los casos, encontrará su segunda vida en el reciclaje, pero que aquí es recuperado por su valor como activador de recuerdos y su potencial belleza. Sin memoria no hay historia y la memoria construida por Muñoz, traducida en codificaciones oníricas, urbanas o de la decrepitud, hay que verla de cerca, a tamaño real, para sentir sus volúmenes y precisión, la fuerza de los colores y la intensidad de los contrastes.

Los objetos de sus historias han acabado deseando más y ansiando salir del plano, de las dos dimensiones; son las obras bautizadas por el crítico de arte Francisco Carpio como “esculto-fotografías”. La emoción del mito por hacerse otra vez real, o por recuperar su pasado. Con sus últimos trabajos de objetos fabricados, encontrados o reordenados, expresándose en la concentración y en lo comprimido, en el brillo de la resina, busca incansable rasgar el paso del tiempo y el olvido.

Rosa Muñoz