En la actualidad los modelos del compañero ideal personifica algo con su presentación, con el material y con las referencias (por ej. un programa de TV). Las muñecas tienen un color de piel, los peluches hacen referencia a tipos específicos de animales y los personajes, a programas específicos, etc. .

A través de estas obras planteo la simbiosis entre los niños, las marcas, y los juegos, estas dos últimas se encargan de alienar los sistemas del niño y limitando su sistema de relación social.

Cambiándolo, transformándolo hasta tal punto que se desfigura su propia niñez. Es decir, prepara al niño para un nuevo rol, y lo que queda es la creación en collage de distintos hábitos, consumistas .El niño queda en última instancia, detrás de la maraña, la dislocación de la manipulación sufrida y así pueden servir como una especie de comunicador de producto y mediador entre padres e hijos.

El niño, detrás de la máscara creada de la falsa niñez se convierte en una serie, una referencia de catalogo, una especie de avatar o una representación gráfica, totalmente distorsionada que se asocia a un usuario para su futura identificación en su demandad. Se posiciona detrás del juguete –producto adquiriendo esos valores potenciando la anestesia emocional y siguiendo la pauta de, lo que denominamos redes sociales.

Roberto López Martín