En la obra de Montserrat Gómez Osuna se distribuyen los elementos esenciales, como el color, las formas y el dibujo, con “ausencia de jerarquías”. Sin someterse a ninguna lógica, sus expresiones se distribuyen en una anarquía ordenada por la imaginación donde, el propio soporte, habitualmente la madera vista, es otro de los protagonistas más destacados.

Aunque la obra de Gómez Osuna encuentra sus ecos e inspiraciones en la naturaleza, después, durante el proceso creativo trasciende y expande estas fuentes. Por eso, sus formas son difícilmente identificables y remiten a estructuras que germinan y evolucionan sobre la superficie de manera leve, silenciosa, sin imponerse.

Composiciones equilibradas o intencionadamente inestables,  de líneas certeras y colores meditados, sus escenarios se caracterizan por ser misteriosos e inquietantes. Precisamente, este componente de misterio es lo que más puede seducir al espectador; un misterio que parece inefable, que solo se entiende a través del propio lenguaje visual creado por la artista.

Gómez Osuna, propietaria del amplio estudio en el que celebramos la segunda edición del Gabinete de Resistencia, presenta una selección de tres de sus piezas más recientes, donde las formas abstractas y esenciales irrumpen en paisajes abocetados.

Montse Gómez Osuna