A finales de los 80 integro, por primera vez, el bordado en uno de mis cuadros y, desde entonces y hasta el momento, he continuado cosiendo y mezclando telas, pintura, transferencias e hilo en las distintas etapas por las que ha pasado mi obra.

Con mis telas, costuras y bordados, quiero reivindicar el quehacer silencioso de mujeres de todas las épocas, realizado dentro del hogar, por lo general en soledad, trabajo a la vez creativo y reparador (zurcir, remendar) e íntimamente ligado a la vida. Temas como el paso del tiempo, la memoria y el olvido, el vacío y la huella que dejan los que se han ido alimentan y nutren mi obra y se materializan en cuadros, objetos, libros y, a veces, vestidos.

Concha Romeu presenta en la segunda edición del Gabinete de Resistencia dos piezas con las que reflexiona sobre las relaciones que establecemos, centrándose en los vínculos emocionales que establacemos en pareja. La artista evidencia visualmente la dualidad presente en estas relaciones: por un lado, la unipersonalidad de cada miembro de la pareja y, por otro, el compromiso de pareja que puede llevar a «la atadura, ligazón y, a veces, mordaza». Por ello, emplea el díptico, para mostrar en la pieza de la derecha «las ataduras» mientras que en la de la izquierda se subrayan «los huecos, los espacios libres; el aire para respirar y para ser uno mismo».

Concha Romeu