Mi obra reciente -la única, pues ya nada existió antes- parte de una ruptura irreconciliable con la pintura tal y como la he mal entendido hasta ahora. Con sus limitaciones e imposiciones. Con sus lugares comunes y tabúes. Con su dogma y su retórica. Necesito hacer que para mi la pintura sea una vía de expresión autobiográfica y visceral, alejada del mero ejercicio retórico, medido y controlado, abocado a la auto censura y al tedio.

En las series “Fucking Painting” y “Los Groseros”, me interesan la contraposición y convivencia de dos realidades aparentemente inconexas que inundan cada espacio de nuestra sociedad, como son la pornografía, de aspecto sucio y grosero, y la política, de aspecto pulcro y respetable. Las sitúo, de esta manera, al mismo nivel. Las obligo a convivir como una misma cosa, dándoles el mismo tratamiento, ocupando el mismo contexto, situándolas bajo la misma mirada, sin poder ocultarse.

A través de mi obra, busco también que el espectador se enfrente a sensaciones encontradas que lo alejen de la mera contemplación estética. Quiero que la pintura excite, de asco, incomode por rechazo, incomode por deseo. Que actúe.”

Anthony Stark