Horizontal Verde, 2011

Óleo sobre zinc

A lo largo de la vida igual que se va envejeciendo, la obra que se realiza va cambiando, no se sabe si para mejor o para peor. Cuando se echa la vista atrás uno se pregunta si lo que dejó de hacer era mejor que lo que está haciendo ahora. Y quizás sea esa incertidumbre, esa duda, lo que nos hace seguir caminando, seguir evolucionando. En eso estamos.

Alfredo Alcaín, uno de los artistas contemporáneos más destacados de España -en concreto se le ha vinculado especialmente con el llamado “pop español”-, tiene una larga y prolífica trayectoria en la que la pintura y la estampación han sido sus mejores medios de expresión. Su obra pictórica y su obra gráfica -dentro de la cual destacan sus proyectos “seriados”-, se entienden en estrecha relación, a pesar de las evidentes diferencias técnicas y de formato.

Si bien es cierto que el trabajo de Alcaín ha destacado especialmente en el lenguaje más figurativo, realista -tan presente por ejemplo en sus famosas series de fachadas y escaparates de Madrid, de gran carga simbólico-social-, también lo es que ha cultivado un personal cubismo analítico -como se aprecia en sus piezas de bodegones de frutas o en la celebrada serie Cézanne petit-point-, al igual que experimenta con composiciones más abstractas, como la pieza que presenta para el Gabinete de Resistencia, Horizontal Verde. Partiendo de prácticas propias del collage, se trata de una composición de caprichosas y enigmáticas tramas que destacan por su fuerza cromática.

Reconocido con el Premio Nacional de Bellas Artes en 2003, su obra se puede encontrar en museos como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo Municipal de Arte Contemporáneo de Madrid, la Biblioteca Nacional, el Museo Internacional Salvador Allende de Santiago de Chile o el Museo del Grabado de Buenos Aires.

Alfredo Alcaín