Entrevista a Roberto Cárdenas (II)

ROBERTO CÁRDENAS. NADIE PUEDE ENSEÑARTE EL CAMINO AL HACIA EL INFIERNO

Os traemos la segunda parte esta magnífica entrevista por Idoia Hormaza¹ para FAC.

Puedes ver el trabajo de Roberto de Cárdenas en su web.

 

IH- ¿Cómo desarrollas tu trabajo, cómo lo planteas, por qué unos medios sí y no otros, en base a qué…? Cuál es tu metodología.

 

RC- El formato final no lo sé desde el principio, normalmente tengo ideas, trabajo de manera muy intuitiva y muy clásica. Normalmente manejo dos cuadernos: uno que es para anotar un montón de ideas.

 

Muchas tienen que ver con lo que me pasa en la calle, oigo una frase y la copio, veo una película y robo frases, formas… voy anotándolo todo. Son apuntes de ideas, de forma muy convencional, anotando canciones o frases de canciones, películas, pláticas, formas que encuentro, que creo que me pueden servir, incluso formas de montaje que después yo puedo utilizar, construirlas o variarlas, y a partir de ahí, me aparecen proyectos. No tengo una única forma de trabajar. A veces, es eso, a partir de una frase o de una imagen, construyo el proyecto, a veces, vienen de una idea o de una persona, como en el caso de Nadie puede enseñarte el camino hacia el infierno donde fue Jorge (2), el que hizo que destripara todo lo demás.

Proyecto Nadie puede enseñarte el camino hacia el infierno. Cortesía Roberto Cárdenas.

Proyecto Nadie puede enseñarte el camino hacia el infierno. Cortesía Roberto Cárdenas.

A veces se me ocurre la forma, la imagen, y a partir de ahí pienso en cómo eso puede engordar.

Proyecto Damn-Beauty. Cortesía Roberto Cárdenas.

Proyecto Damn-Beauty. Cortesía Roberto Cárdenas.

En el caso de Damn Beauty,(3)  los vídeos del narcotráfico que se proyectan hacia la pared, fue una forma la que me dio la pauta y me acuerdo perfectamente de dónde estaba. En un bar en Guadalajara, tomando con unas amigas, de pronto un tipo en el bar, tenía que mover una pantalla para dar espacio a que cupiese una mesa y al moverla, quedó pegada a la pared, con lo cual lo único que se veía era el reflejo de la televisión. Pensé, “a partir de esa imagen tengo que hacer algo”. Me la guardé y a partir de ahí desarrollé todo lo demás. Entonces, claro, no tengo una sola forma de trabajar, cada proyecto más o menos me va guiando, suena exagerado pero sí, voy intentando tejer en el camino.

Proyecto Damn-Beauty. Cortesía Roberto Cárdenas.

Proyecto Damn-Beauty. Cortesía Roberto Cárdenas.

El segundo cuaderno es más específico para un proyecto, por ejemplo en Nadie puede enseñarte el camino hacia el infierno, tenía un cuadernito donde tomaba notas de lo que se me iba ocurriendo, al final tengo un montón de material que no sale a la luz. Yo le llamo el “fuera de campo” como en el cine, siempre se dice que lo que ocurre fuera de campo es tan importante como lo que sucede en la pantalla, que a mí me parece fundamental. Sobre eso he tenido un montón de pláticas, con gente que conoce un poco más a fondo mi trabajo: – ¿Cómo haces para que todos los demás se enteren de lo que está sucediendo dentro sin que tú lo cuentes?- pues no lo sé, si yo no lo cuento, no se enteran pero me gusta también esto de dejar pequeños huecos que no están bien resueltos, pero que se quedan ahí. Meter estos pequeños guiños para que si la gente se entera, tenga una segunda lectura, una tercera… De todos modos hay material suficiente para que la gente pueda leer las piezas.

 

Como te decía, soy muy indisciplinado en la forma de trabajar, voy muy a prisa, muy bruto, viendo, parcheando… Y esos parches, en esa torpeza, se van construyendo los proyectos.

 

IH- Es un estar vivo en el mundo, ser perceptivo. Claro, el estímulo puede estar… en cualquier parte.

 

RC- Sí, exacto. A veces en solitario, estando en casa, leyendo, viendo películas, escuchando música, viendo cosas en internet… me surgen inputs, a veces estando en la calle, a veces platicando, a veces solo… sí, pues eso, al final el proceso, mi proceso es…

 

IH- La indisciplina.

 

RC- Sí, la indisciplina, el vivir. En algún momento intenté hacerme muy disciplinado y muy ordenadito y me di cuenta de que no… podía hacerlo.

 

 

IH- Revisando tu producción nos encontramos con que en el 2016 tomas otros derroteros, en Algunos hongos nacen en silencio, otros con un breve alarido, iniciaste una investigación para restaurar vinilos con hongos, ¿tendrá esta deriva una continuidad?, ¿has realizado otros proyectos de este tipo con elementos biológicos?

 

Proyecto Algunos hongos nacen en silencio otros con un breve alarido. Cortesía Roberto Cárdenas.

Proyecto Algunos hongos nacen en silencio otros con un breve alarido. Cortesía Roberto Cárdenas.

 

RC- El título es una frase de una poeta uruguaya, Marosa Di Giorgio. (4)Por un lado, yo creo que el cambio más interesante en ese momento es que los títulos de mis piezas comienzan a tener otra poética, por llamarle de alguna manera. El título, que puede ser una tontería, empieza a tener una importancia bastante más elevada que antes, que se trataba tan sólo de que la obra tuviera un nombre, que no fuese un huerfanito por ahí suelto… (risas) Pero acá, le daba una importancia mucho más fuerte al nombre.

 

Con esta obra del 2016, aunque en realidad la idea era un poco anterior, porque yo había comenzado a trabajar en una iniciativa en Guadalajara que consistía en apoderarse de una finca abandonada en el centro de la ciudad. Cada uno de los artistas a los que habían invitado, tenía que hacer alguna propuesta con lo que encontrara en la casa. Yo había propuesto trabajar con hongos, porque los había en la casa que había sido una panadería. Al final el proyecto se cayó así que se detuvo.

 

Luego, se volvió a retomar pero dentro de un museo y, específicamente sobre el pan, sobre la panadería. Me volvieron a invitar. Entonces yo ahí hago alguna variación y como ya estaba pensando en trabajar con hongos, lo llevo al pan. Descubro, bueno, ya lo sabía porque un amigo había hecho un experimento previo con pan, que este hongo que nace en el pan, la fruta y la verdura en descomposición, el aspergillus, es muy fácil de cultivar con las condiciones óptimas. Me puse en contacto con un biólogo que me ayudó a hacer este proyecto. Me gustaba porque era girar y meterme en un sitio donde no pertenezco: la biología. Todo el proyecto estaba dentro de la línea científica: cultivar un hongo, aislarlo, infectar los vinilos de modo que se restaurasen y esperar a que el hongo, que por su proceso natural iba creciendo, los destruyera.

 

Aquí me gustó incluir la frase de un poeta alemán, Hölderlin, “Allí donde está el peligro, crece también lo que nos salva”, utilizar esa frase pero invertida: “Allí donde está lo que salva, está también el peligro”.  Así que este hongo que, en un principio, ayudaba a cubrir esos surcos que tenían los discos y que permitían su reproducción, duraba muy poco tiempo porque después el hongo crecía, los infectaba e impedía la reproducción. Me monté un mini laboratorio de biología en el museo, con guantes, una mascarilla, alcohol, pinzas, placas de Petri. Quería que pareciese un laboratorio activo y que tuviera otro uso. Se trataba otra vez de generar huecos para que pasara lo que no debería estar sucediendo. Cuando hablé con Jesús Hernández, el biólogo que me ayudó en esta pieza, me hacía preguntas como:

– ¿Para qué? Si lo ponemos en términos más científicos, lo que vamos a hacer es: cultivar un hongo.

– Sí.

– Lo vamos a inyectar en un disco para restaurarlo.

– Sí.

– El hongo va a crecer y va a destruir el disco.

– Sí.

– Bueno, no pregunto más.

(Risas) Y eso fue lo que hice, al final de la exposición, el día de la clausura, puse a reproducir los hongos y se generó un ruido raro, la aguja iba brincando de un sitio a otro, generó un loop y al final se paró solo. Me hacía gracia que el hongo estuviese vivo y afectando directamente al material.

 

IH- Sí, muy procesual.

 

RC- Sí, total. Lo que hice fue sembrar una semilla y el hongo hizo el resto, trabajó por su propia cuenta. Aunque ésta no era la primera vez que trabajaba con un científico, había un proyecto al que invitaban a científicos y artistas para que hicieran una obra en conjunto. Ahí trabajé con una bióloga, Karin Aguilar, en una lectura performática. Empaticé mucho porque ella desde la ciencia tenía esta actitud de pensar que las cosas funcionan de otra manera, hacía rupturas en su propio modo de vivir.

 

Entre pláticas salió el tema de hacer esa pieza juntos, cosa muy sencilla. Ella me pasó un avance de la investigación sobre la fauna y la flora del bosque de la Primavera de Guadalajara y empecé a intervenir este texto, a modificarlo con otros políticos y filosóficos, que tenían que ver con la violencia y con las fronteras.

 

Ella hablaba de la frontera desde la terminología biológica, y yo, desde mi posición geográfica-política. El resultado, era una conferencia en la que ella leía su propia investigación pero modificada por mí. Todo ello, acompañado por una serie de vídeos de su propia investigación del bosque realizadas con “cámaras trampa” para detectar la fauna, junto con otras imágenes que yo tenía de archivo, algunas grabadas por mí otras extraídas de Internet o de películas.

 

Construimos una especie de narrativa que por un lado, rompía con la idea de la conferencia científica (formato en el que se basa su trabajo), ya que acá irrumpían frases o momentos en los que hablaba de una violencia y no se sabía exactamente si estaba hablando sobre la fauna, de personas… Se mezclaban los duros datos científicos con momentos más poéticos, lo que resultaba desconcertante. Una conferencia rota presentada en un formato no habitual, en un lugar no habitual (una galería). En realidad, lo que estaba ocurriendo, era un poco complicado entender… Un proceso científico interrumpido por pasajes poéticos y filosóficos. Todo esto, me ha ayudado a pensar mi trabajo desde otras áreas y a poner Poner las manos en el fuego, [IMAGEN 7] título de esta pieza. La segunda vuelta, consistirá en presentarla dentro de un formato científico.

Proyecto Poner las manos en el fuego. Cortesía Roberto Cárdenas.

Proyecto Poner las manos en el fuego. Cortesía Roberto Cárdenas.

En el video de la pieza, se nos ve a los dos en dos mesas, enfrentados. Ella de un lado leyendo, y yo, del otro, poniendo las imágenes y añadiendo los textos escritos con la mano en tiempo real.

IH- El tiempo, el concepto del tiempo en Roberto Cárdenas… En tu caso lo observamos en: superposición, interrupción, loop, en directo/instantáneo, no-lineal,  “aplazado”… ¿cómo lo entiendes y manipulas en un arte en movimiento como es el que realizas?, ¿cómo entiendes a la hora de crear estos distintos movimientos?, ¿qué tipos de tiempo consideras (el del pensamiento, la memoria, el plástico inmóvil, el móvil…)?

 

RC- Esta pregunta es más difícil, es para los 10 puntos (risas).

 

IH- Bueno ya tienes cum laude (risas).

 

RC- Vuelvo al tema de la relación entre los diferentes campos por los cuales navego y como los entiendo como una única cosa. El tiempo, es algo que uso mucho para mis clases. Hay un taller que imparto en Node Center, un apartado de este taller, está dedicado a lo que llamo “plasticidad temporal”, entiendo el tiempo en mi trabajo como una materia plástica. Lo puedo manipular a mi antojo, esto se ve de forma muy clara en la edición que se puede acortar, estirar el tiempo…

 

En los trabajos que realizo en live cinema, por ejemplo, recurro mucho a una imagen que está sucediendo, que no tiene principio ni final. Una imagen constante. Normalmente cuando se piensa en el tiempo del cine, se habla de un tiempo muerto, porque sabemos la duración, es un tiempo finito. Pero acá, en estos proyectos realizados con el live cinema, lo que me interesa es que la imagen esté renaciendo continuamente, que no sea estática.

 

Es esto lo que intento llevar fuera del terreno del tiempo real a otras obras. En Algunos hongos nacen en silencio, otros con un breve alarido, el factor tiempo es un factor importante. El hongo tiene un tiempo de trabajo muy concreto, concreto en el sentido de que se necesita tiempo para que suceda, es algo muy impredecible. No sabía cuánto iba a tardar en nacer, en crecer dentro del disco… Era como dejar aquellas pequeñas semillas y que el tiempo comenzase a suceder. Me gusta pensarlo de esa manera, es un tiempo en el que yo tiro la semilla, comienza a estar, aparece en el mundo, es visible por un momento pero no tiene, digamos, un contrato. No hay forma de saber en qué momento va a terminar, en qué momento se va a transformar… simplemente está ahí y para mí este hecho ya tiene algún valor, un por qué.

 

Esto en relación a la obra pero si intento escarbar para llegar a algo más profundo, podría pensar en el tiempo como un recurso presente en la forma de vivir. Ciudad Juárez, ciudad en la que nací, de la que provengo, es una ciudad donde se vive muy rápido, de una manera muy presente, es un “estar aquí” por todo el tema de la violencia. La gente vive rápido porque nunca se sabe muy bien en qué momento te puede tocar una bala perdida y abreviar la vida. La gente tiene una preocupación por el instante, por el presente. Me he vuelto mucho más consciente de esto en España, donde veo que la gente tiende a planificar su futuro, tiene esta idea de futuro. La idea del aquí y ahora, del presente continuo que en cualquier momento se puede interrumpir, se puede observar fácilmente en la manera en que manejo el tiempo en ciertos trabajos: escribo sin una secuencia lógica, edito sin un control absoluto, hago cortes bruscos… porque esto se puede acabar en cualquier momento.

Tercera parte>

 

(1) Idoia Hormaza es historiadora y experta en videoarte, ha trabajado en la Fundación de La Bienal de Venecia.

(2) Jorge es el homeless que inspiró la última obra de Roberto Cárdenas.

(3) https://vimeo.com/121838375

(4)“Los hongos nacen en silencio; algunos nacen en silencio; otros con un breve alarido, un leve trueno… Cada uno trae -y eso es lo terrible- la inicial del muerto de donde procede” Marosa Di Giorgio.

 

 

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