Dionisio González: Construir, destruir, desistimar

Por Alejandro Alonso Moro(1) para FAC

Escribir sobre un artista que desarrolla discursos completos y elaborados, es complicado, deja poco que añadir, y más si es filólogo. Este es el caso de Dionisio González (Gijón, 1965), artista con la palabra y su materialización.

Hace pocos días el museo de Bellas Artes de Asturias clausuró la exposición Construir, habitar, desestimar, que aunaba un compendio de obras en varios formatos. Desde videoarte y falso documental hasta maquetas, fotografías e incluso holografías. Todo ello bajo un discurso unitario que nos habla del modo de habitar territorios muy diversos.

Las estructuras urbanas de control y estratificación social llevan siglos en desarrollo. Me viene a la mente la no existente Catedral de Pátzcuaro, con su esquema panóptico compuesto así para la división de los fieles por razas; las estructuras carcelarias, del siglo XVIII y XIX orientadas hacia un control eficiente; o el planteamiento urbanístico de Haussmann a mediados de siglo XIX, con claras tendencias militaristas. Hoy en día esas aparentes utopías se han hecho realidad y han ido más allá.
Siguiendo el concepto de utopía de Marc Augé, entendida como necesidad de aspiración a lo ideal, Dionisio González aborda el tema del territorio desde diferentes puntos de vista, siempre en relación a problemas sociopolíticos, cuestiones de conducta o catástrofes naturales. Nos empuja a reflexionar acerca de las posibles respuestas del ser humano ante el medio y de cómo el paisaje cultural modela el comportamiento humano.

En su estudio en relación a las favelas de Sao Paulo, aborda la exclusión que sufren estos núcleos intaurbanos compuestos a partir de restos de la megalópolis. Cartografias para a remoçao (2009), no trata exclusivamente la parte formal, también habla de todas las dinámicas que se generan en torno a las edificaciones a consecuencia del desplazamiento y de la respuesta opresora por parte de los poderes municipales que acentúa cada vez más la necesidad de expulsión y eliminación de este sector de la urbe. Alude al desarrollo de las estructuras de control y vigilancia en un tono similar a Foucault, siendo consciente de que el ambiente transforma al ser humano y de que ciertas muestras de odio por parte de la autoridad, generan más odio en las comunidades repudiadas. En este caso se acerca al análisis de la favela como contrapanóptico, como estructuras laberínticas sin planificación ni identidad clara, cerradas hacia el resto de la ciudad y asediadas por la oscuridad. Para ello completa dichas construcciones con módulos habitacionales en contaste con esa no-arquitectura de las chabolas.
A causa de un proyecto promovido por el municipio de Sao Paulo, consistente en la demolición de esta parte de su territorio, trató de pensar soluciones habitacionales que eludiesen la necesidad de destruir, modificaciones arquitectónicas cargadas de rasgos identitarios afines a esas comunidades repudiadas como generadoras de un tejido que permitiese mantener a esos ciudadanos en el mismo entorno. En su entorno. En su hogar.

Vía Alejandro Alonso

Otra de sus propuestas fue Dolphin Islands (2013). Tras un largo e intenso viaje a las islas del Caribe estadounidense, el artista nos invita a deliberar acerca de la vulnerabilidad de una arquitectura estática aferrada a una fuerte identidad. Un paisaje cultural que pesa más que la supervivencia del individuo. Para ello plantea edificios sustitutos de las construcciones típicas de estas islas, que tras cada accidente medioambiental, vuelven a levantarse en el mismo lugar y con la misma forma. Las arquitecturas que he venido buscando se encuentran hacia el este sorprendentes y difuminadas por la bruma orgullosas sobre la escualidez de sus pilares sabedoras de su exposición al eclipse y la disipación de las tormentas. Una arquitectura sumisa ante el medio. Son estructuras constructivas para la resignación. Estos “bunkers” son una forma de confrontar realidades respecto a la identidad de la Ciudad Genérica, de la que nos habla Koolhass y, el estatismo de otras construcciones más aisladas que permanecen, a pesar del asedio de las fuerzas de la naturaleza, con las mismas formas y materiales. El artista sugiere arquitecturas para la resistencia, estudiando el entorno y los materiales, construcciones con una apariencia futurista y espectacular intencionada, formas que, aunque no lo parezca están compuestas de amplios procesos de investigación. Formaciones útiles y con significado que van más allá de la apariencia. Como bien expresa Dionisio son construcciones eficientes energéticamente, con materiales reciclados o que supongan un bajo gasto energético, y que, a su vez, sean un observatorio de la naturaleza.

Vía Alejandro Alonso

En Dialectical Landscapes (2016) atendemos a una prolongación radical del territorio de Central Park, en un intento de expandir uno de los pocos espacios aparentemente lúdicos del centro de Manhattan. Un oasis rodeado de desierto como lugar para la dispersión pero también para la reclusión. Para ello propone la ocupación de gran parte de las azoteas conectadas a través de amplias pasarelas a modo de laberinto que se expande más allá del simple rectángulo que compone al famoso espacio verde neoyorquino. Para completar esta idea plantea – Thinking Central Park (2017)- como forma de repensar el espacio público, 4 construcciones a modo de refugio pero también de monumento, como personificaciones de Lady Gaga, Walter Benjamin, Frederick Law Olmsted y J. D. Salinger. En el tono futurista, llamativo e incluso revolucionario que le caracteriza, compone cabañas sobre ese oasis que representa, como diría Bachelard, la soledad centrada.

Vía Alejandro Alonso

El proyecto que pone nombre a la exposición está formado por dos “acciones” constructivas que se muestra en sala a través de fotomontajes, maquetas y holografías: La Casa Celan (2015), inspirada en la homónima de Breuer, y La Casa Madeleine (2015), que nos remite a la última obra de Mendelsohn. Construcciones fundamentadas en un carácter propio y destruidas poco después de su construcción. En el caso de La Casa Celan Dionisio reivindica en contra del acto destructivo que simuló una expulsión de sus formas de los parámetros arquitectónicos del momento, un retraso en una época postmoderna todavía sin definir. En el caso de La Casa Madeleine, rompe una lanza a favor de esa obra culmen en la trayectoria de Mendelsohn, arquitecto de un racionalismo muy característico. Una última obra que podemos entender como final pero también como principio, consistente en una construcción en un paraje natural donde perderse.

En una faceta más multidisciplinar y con un tono sinestésico crea Poliptofonías (2013), un tríptico audiovisual en el que algoritmos responden a pistas sonoras, construyendo líneas y volúmenes que acaban por convertirse en arquitecturas. La voz de Le Corbusier en una entrevista realizada por la BBC, una composición orquestal de Iannis Xenakis y el Poeme Electronique de Edgar Varese son los arquitectos que con cierta aleatoriedad transforman el sonido en edificios. Una metáfora de la obra de un artista visual que crea arquitectura.

Tal vez Matta Clark no acertó al 100% cuando afirmó: El arquitecto construye y el artista destruye. O quizá sí. Posiblemente algunas de estas soluciones aparentemente utópicas lleguen a hacerse realidad, de todos modos Dionisio González nos cede su verdad. ¿Cómo hemos vivido, vivimos y viviremos el espacio? Un posible antes y después en relación a la pervivencia de la identidad o su desaparición. Existencialismo en el espacio o espacio existencialista. Construir o destruir. Dicotomías para repensar el comportamiento humano en el espacio-tiempo.

Vía Alejandro Alonso

(1) Alejandro Alonso Moro es historiador del arte y gestor cultural. Ha intervenido en proyectos culturales tanto en España como en México promocionando, principalmente en espacios independientes, arte emergente y artistas jóvenes en distintas disciplinas artísticas como foto, vídeo, escultura, instalación, artes gráficas…

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