La galería Freijo presenta “Mamotreto y Anti Narraciones” de Ricardo Nicolayevsky

Primera exposición individual en España de Ricardo Nicolayevsky (México, 1961)

Obra de Ricardo Nicolayevsky. Cortesía Freijo Gallery.

Mamotreto 2017. Libro de artista. Ricardo Nicolayevsky. Cortesía Freijo Gallery.

Se presenta su obra más reciente, Mamotreto, donde el artista resume, a modo de publicación, sus pensamientos y experiencias. Se trata de una pieza única de poesía visual contemporánea que Nicolayevsky dedica a las mujeres de su familia (abuelas, madre y hermana).

Obra de Ricardo Nicolayevsky. Cortesía Freijo Gallery.

Obra de Ricardo Nicolayevsky. Cortesía Freijo Gallery.

Dialogan con Mamotreto varios vídeos, presentados en diferentes formatos de proyección, pertenecientes a la década de los años 80, cuando el artista vivía en New York. Son filmaciones experimentales, para muchas de las cuales el artista compone también la música. Tienen el aroma de retratos de sus amigos, de su entorno, de la ciudad de New York, y de la locura en que estaban inmersos.

Obra de Ricardo Nicolayevsky. Cortesía Freijo Gallery.

Obra de Ricardo Nicolayevsky. Cortesía Freijo Gallery.

Recientemente el MoMA adquirió un número importante de este acervo de Nicolayevsky. Freijo Gallery algunos de ellos.

Acompañan a estas obras, fotografías muy singulares, que nos aproximan a este artista cineasta.

Obra de Ricardo Nicolayevsky. Cortesía Freijo Gallery.

Obra de Ricardo Nicolayevsky. Cortesía Freijo Gallery.

Fechas: 14 de noviembre – 06 de enero de 2018

Inauguración: 14 de noviembre, de 19 a 21.30 horas

LugarFreijo Gallery. Calle General Castaños 7, 1º Izda 28004 Madrid, España Tel. +34 91 310 30 70 angustias@freijofineart.com

Horario: Miércoles a viernes de 11,00 a 14,00 y 16:00 a 20:00 y sábados de 11,00 a 14,00 horas

Descargar hoja de sala.

 

 

Nadie puede enseñarte el camino hacia el infierno

Roberto Cárdenas. “Nadie puede enseñarte el camino hacia el infierno” (2017) Cine expandido.

Os traemos otro magnífico artículo escrito por Idoia Hormaza¹ para FAC.

Roberto Cárdenas. “Nadie puede enseñarte el camino hacia el infierno”

Roberto Cárdenas. “Nadie puede enseñarte el camino hacia el infierno” Foto cortesía de Roberto Cárdenas.

Cuestionamiento permanente sobre el cine, ¿qué más puede ser?; desdoblamiento de la imagen en dos pantallas enfrentadas: texto blanco sobre fondo negro, casi subtítulos, frente a imágenes con sonido ambiente; la proyección y el del monitor enorme, caja negra, tiene un desfase temporal de treinta segundos escasos, lo que genera nuevas correspondencias en cada visionado en loop: un diálogo que se renueva en la casualidad y en la acción del espectador, quien dispuesto entre ambos decide cuando girar la cabeza hacia una u otra, creando su propio montaje de significantes y significados, su propia historia… El cine se desdobla obligando al movimiento, forzado a un carácter temporal, el escultórico. Roberto Cárdenas piensa que “Un cineasta diría que esto no es cine”.

Un único trazo en el mapa casi abstracto, consistente en una única línea blanca dibujada a mano alzada: el viaje de Madrid a Galicia, ida y vuelta. Miedo, violencia, cine, incógnitas, lugares de set cinematográfico con sus “x” como un mapa del tesoro para hallar lo que subyace, el continuo juego del escondite. Parque, mar, calle, estación de camioneros… episodios interrumpidos en bruscos fundidos en negro, a veces, en los puntos álgidos de los clamores ambientales.

Roberto Cárdenas conoce a un curioso personaje, un homeless búlgaro que, contra todo pronóstico, vive en un cine. “El cine es lo único que me mantiene tranquilo”, ¿es el autor o el búlgaro quien habla? La obra está llena de ambigüedades y escapa a la dualidad en una construcción de múltiples. Espera toda la semana, le cuenta, para poder ver la película de los sábados. Incluso llega a participar en la proyección de las películas. Cuida mucho su indumentaria, la higiene, no denota no tener casa ni trabajo.

Roberto Cárdenas. “Nadie puede enseñarte el camino hacia el infierno”

Roberto Cárdenas. “Nadie puede enseñarte el camino hacia el infierno” Foto cortesía de Roberto Cárdenas..

¿Nombre? Jorge. Sin apellidos. Tachados. El rastro de la mano en lo digital otra vez, añadiendo, quitando. La historia se construye tras varias conversaciones, en las que aparentemente cada uno ostenta un rol bien diferenciado. El rostro dibujado y bajo él las características físicas del retratado robot. El artista que se graba reflejado sobre pantallas con películas que suceden como “El padrino”… La violencia implícita donde una sonrisa en primer plano no tiene nada de inocente, la boca entreabierta es la grieta para asomarse a un mundo enfermo para el que “Tenemos que construir muchas certezas para creer en él”.

De un lado, el texto ocupando toda la pantalla, de procedencias varias y todas vinculadas con esta historia en principio sencilla, lo visible y lo invisible en los enunciados e interrogantes.
Algunas frases son reconstruidas en el recuerdo del artista sobre lo que más le ha llamado la atención de las enseñanzas de este nómada. “No puedes confiar en nadie. entiéndelo de una vez”.
Algunas frases provienen de pensadores como Sartre “El infierno está en los demás” a la que le sigue otra, ¿de Jorge o del propio artista? “No, el infierno somos nosotros”. Algunas frases fueron captadas en películas, no casualmente de extrema crueldad como El padrino “Una vez le quemé la mano a un cabrón con un cigarrillo. La temperatura era de 200º” y se sigue tranquila de otra, emitida por el vídeo artista Harun Farocki “200º es la temperatura a la que arde la película”.

Roberto estableció un diálogo de tú a tú, de tú a yo, de yo a tú con otra persona, quiso testar el grado de temperatura moral.

-¿Golpearías a alguien? -Sí.

– ¿Robarías? – Sí.

– ¿Matarías? – Sí.

– ¿Violarías? – Sí.
– ¿Violarías a una niña de cinco años? Captura de pantalla 2017-10-30 a las 7.19.15

Una de las pocas censuras evidente. Hay muchos más secretos en este trabajo que se adentran en lo autobiográfico a través del otro. Las referencias a la luz. “La luz oculta”, “La luz oscurece”… muestran pero también encubren y cuando ciertos misterios de las imágenes son desvelados son tan iluminadoras que ciegan. En tanto que iluminan las paredes en un eco, propósito con el que Roberto Cárdenas ya ha experimentado antes, reverberaciones de lo narrativo que se vuelve ilegible en el color luz disipado. “Nadie puede enseñarte el camino al infierno”.

Todos estos pensamientos de formato corto y alcance largo: reflexiones, preguntas, estarían vacíos de no ser por su correspondencia, hasta cierto punto aleatoria, con las imágenes. Todas ellas muestran la belleza de lo común, podrían ser el diario visual de cualquiera. El arrebato inesperado que encierra algo muy estético pero contrario al concepto clásico de belleza. La porquería caminando con la vida.

Roberto Cárdenas busca, buscando, caminando, lo más hórrido del mundo, lamiéndose las heridas ajenas, encuentra a su alter ego en Madrid: el inmigrante ilegal que habita el cine y que, un buen día, sin previo aviso, desaparece.

 

(1) Idoia Hormaza es historiadora y experta en videoarte, ha trabajado en la Fundación de La Bienal de Venecia.